-
Programa:
Usos Mixtos
-
Estado:
Anteproyecto
-
Superficie:
66.2 ha
- Ubicación:
-
El anteproyecto de usos mixtos Tulum Health and Entertainment District propone un nuevo ecosistema urbano implantado en la selva de Tulum, donde salud, hospitalidad, entretenimiento, vivienda y naturaleza se articulan para construir una experiencia integral de bienestar y consolidar una nueva centralidad para la Riviera Maya.
Tulum Health and Entertainment District propone un nuevo modelo de desarrollo urbano para la Riviera Maya. Concebido como una plataforma de experiencias y un ecosistema de usos mixtos, el proyecto integra salud, hospitalidad, entretenimiento, comercio, vivienda y espacio público dentro de una estructura capaz de generar actividad permanente, promover el bienestar y acompañar el crecimiento de Tulum desde una visión flexible y de largo plazo.
Implantado sobre un predio de 62,2 hectáreas, en una ubicación estratégica próxima al centro de Tulum, la estación del Tren Maya y los principales corredores turísticos de la región, el masterplan aprovecha las nuevas condiciones de conectividad para consolidar una nueva centralidad. Más que responder al crecimiento urbano, la propuesta busca anticiparlo mediante un distrito preparado para incorporar nuevos programas, adaptarse a distintas dinámicas y evolucionar junto con la ciudad.
La planificación parte de una decisión fundamental: organizar primero la experiencia urbana. Antes que definir edificios o parcelas, el proyecto establece una estructura compuesta por espacio público, infraestructura verde y una red de movilidad que conecta todos los sectores del desarrollo. Sobre este soporte se implantan los diferentes programas, permitiendo que cada uno fortalezca el funcionamiento del conjunto y contribuya a construir una ciudad activa durante todo el día.
Hospitales, clínicas, hotel, centro de convenciones, comercio, gastronomía, vivienda y espacios recreativos conforman una mezcla programática que favorece nuevas formas de permanencia y uso. La proximidad entre actividades reduce desplazamientos, multiplica las oportunidades de encuentro y genera un entorno capaz de atender a residentes, visitantes, pacientes, acompañantes, profesionales y turistas dentro de un mismo sistema urbano.
Esta diversidad convierte al proyecto en un distrito mixto y flexible, preparado para responder a las necesidades cambiantes de la ciudad y de sus usuarios. La complementariedad entre los distintos programas permite que el conjunto mantenga actividad en diferentes momentos del día, mientras que su organización abierta facilita la incorporación de nuevos usos sin perder la coherencia general del masterplan.
Uno de los principales activos del proyecto es la relación entre naturaleza, paisaje y ciudad. La selva de Tulum no se entiende como un fondo escénico ni como un elemento incorporado posteriormente, sino como una infraestructura viva que se integra al desarrollo y potencia su identidad urbana. La vegetación existente define el carácter del lugar, estructura los recorridos y establece una relación directa entre arquitectura, paisaje y experiencia urbana.
A partir de esta condición, el proyecto propone una naturaleza híbrida, en la que lo construido y lo natural se potencian mutuamente como partes de un mismo paisaje. Los corredores verdes, los cuerpos de agua y las áreas abiertas dan continuidad al ecosistema, articulan los distintos programas y contribuyen a regular las condiciones ambientales del conjunto. Así, el paisaje se consolida como una estructura central del distrito, capaz de organizar sus espacios, conectar sus usos y construir una experiencia urbana estrechamente vinculada con la naturaleza.
Las implantaciones permeables, los patios, las terrazas, las galerías y los espacios semicubiertos permiten que la vegetación atraviese el proyecto y mantenga una presencia constante en la vida cotidiana. Se busca preservar la experiencia de habitar la selva incluso dentro de una nueva centralidad urbana, favoreciendo una relación cercana entre las personas y las condiciones naturales propias del territorio.
Esta estrategia permite construir ambientes donde la sombra, la ventilación natural, el agua, la humedad y el contacto permanente con la vegetación contribuyen al confort y mejoran la experiencia cotidiana de quienes utilizan el lugar. El bienestar no se concentra exclusivamente en los edificios destinados a la atención médica, sino que se extiende al espacio público, a los recorridos y a cada uno de los ámbitos que conforman el proyecto.
La movilidad acompaña esta visión mediante una red accesible, inclusiva y multimodal que prioriza al peatón. Senderos, ciclovías, calles de baja velocidad y espacios de permanencia conectan todos los programas y promueven una ciudad más caminable, segura y cercana. Cada recorrido se transforma en parte de la experiencia urbana y fortalece la relación entre arquitectura, paisaje y vida cotidiana.
La accesibilidad se concibe de manera integral, buscando que residentes, visitantes, pacientes, acompañantes y trabajadores puedan desplazarse con autonomía y seguridad. La convivencia entre distintas modalidades de transporte reduce la dependencia del automóvil y favorece un entorno más conectado, equitativo y humano.
El espacio público funciona como el principal articulador de la vida colectiva. Plazas, corredores verdes, paseos y áreas recreativas generan ámbitos de encuentro, descanso e interacción, vinculando los distintos programas y extendiendo las actividades hacia el exterior. De esta forma, el proyecto se configura como una ciudad activa, en la que el espacio compartido fortalece la comunidad y aporta vitalidad al conjunto.
La arquitectura responde a esta estructura mediante edificios de baja y media altura, implantaciones permeables y volumetrías fragmentadas que preservan la escala humana y favorecen la integración con la selva. Patios, terrazas, galerías y espacios semicubiertos amplían las actividades hacia el exterior, mientras que las estrategias de protección solar, iluminación natural y ventilación aprovechan las condiciones climáticas de la Riviera Maya para generar ambientes confortables durante todo el año.
La flexibilidad constituye otro de los principios que organizan el masterplan. Su desarrollo por etapas permite incorporar nuevos programas y ajustar las diferentes piezas sin perder coherencia urbana. Al mismo tiempo, la diversidad de usos aporta resiliencia y capacidad de adaptación frente a futuras transformaciones sociales, económicas, sanitarias y turísticas.
El proyecto busca también construir una identidad vinculada a las particularidades ambientales y culturales de Tulum. La presencia de la selva, la escala de los espacios, la selección de materiales y la relación constante entre interior y exterior contribuyen a generar un entorno reconocible y conectado con su territorio. Esta relación fortalece el sentido de pertenencia y evita que la nueva centralidad pueda entenderse como un desarrollo ajeno a su contexto.
Tulum Health and Entertainment District propone, así, un distrito donde urbanismo, arquitectura, paisaje y espacio público funcionan como un único ecosistema. Una plataforma de experiencias capaz de potenciar la interacción entre las personas, promover el bienestar, preservar la presencia de la selva y consolidar una nueva centralidad activa, accesible, flexible y vinculada a la identidad de Tulum.