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Programa:
Residencial
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Estado:
Anteproyecto
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Superficie:
3 950 m²
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Colaboradores:
Urban Climate Architects
Hof van Renaud – Nieuwbouw es una propuesta de vivienda colectiva ubicada en un interior de manzana del centro histórico de Delft, entre Noordeinde y Wateringsevest. El proyecto se implanta en un vacío urbano característico de la ciudad: un área interior parcialmente oculta desde la calle, accesible a través de pasajes y steegs, que forma parte de la tradición local de patios, hofjes y recorridos secundarios.
El sitio, previamente ocupado por construcciones menores, galpones, cocheras y superficies asfaltadas, se encontraba en una condición abierta pero fragmentada. La intervención reemplaza esa situación residual por un conjunto habitacional que recompone el tejido, incorpora nuevos recorridos peatonales y restituye actividad, cohesión social y continuidad urbana. El proyecto fue desarrollado en colaboración con Urban Climate Architects, estudio local de Delft especializado en sostenibilidad, con un enfoque en sistemas de madera (CLT/C-CLT) y materiales biobasados.
La relevancia del proyecto se comprende a partir de la historia del barrio. El área forma parte del paisaje urbano protegido de Delft, y conserva una fuerte estratificación histórica. Su estructura está asociada a la red medieval de canales, al antiguo sistema defensivo y al Kampveld, un espacio abierto que durante siglos funcionó como campo de ejercicios y área vinculada al molino.
La historia productiva del lugar también resulta central. Desde 1870, Johannes Renaud desarrolló talleres de cerámica en Delft, primero en otras localizaciones y, desde 1904, en Noordeinde. Esa continuidad dio al área una identidad ligada a la tradición alfarera local.
Desde el punto de vista urbano, la propuesta retoma rasgos propios de Delft. El centro histórico se caracteriza por una red de calles menores, pasajes, patios y pequeñas aperturas interiores, visibles en referencias como Prinsenhof y Bagijnhof. Hof van Renaud – Nieuwbouw se inscribe en esa tradición mediante un nuevo recorrido atravesable, con estructura de calle interior y un centro verde compartido. El conjunto adapta su lógica espacial a una condición contemporánea: un ámbito de residencia densa, accesible y doméstica, donde la secuencia de volúmenes, patios y espacios abiertos produce una escala intermedia entre la calle y el interior de manzana.
La relación con Wateringsevest es especialmente significativa. Allí predominan edificios de mayor escala que los del Noordeinde, con ritmo más estricto, arquitectura de ladrillo, cubiertas inclinadas y una presencia unitaria sobre la vía. El proyecto responde a esa condición mediante el bloque A, que se ubica sobre Wateringsevest y asume el papel de edificio de borde y pieza de acceso. Su fachada trabaja con una expresión más urbana y material, en sintonía con el carácter mineral del entorno y con referencias a la tradición cerámica del lugar. A la vez, un gran pasaje bajo volumen permite ingresar al interior del conjunto y establecer la transición hacia el nuevo hof.
En términos arquitectónicos, el bloque A organiza el acceso principal y concentra varias decisiones técnicas relevantes. Se desarrolla en planta baja y cuatro niveles, con una coronación parcialmente retirada. La circulación exterior mediante pasarelas convive con una resolución estricta de evacuación, que incorpora dos escaleras independientes y ascensor accesible. Parte del volumen se proyecta sobre el pasaje y sobre el acceso vehicular, reforzando su condición de umbral. En los niveles superiores, la cubierta incorpora una terraza colectiva con potencial de huerta comunitaria y áreas previstas para paneles solares. Esta pieza resume una parte importante de la estrategia general: consolidar frente urbano, garantizar accesibilidad, resolver normativas complejas y, al mismo tiempo, introducir espacios comunes de valor residencial.
Detrás de este edificio de borde, los bloques B y C desarrollan una organización más doméstica y repetitiva. Mantienen cubiertas inclinadas y una escala compatible con la estructura del interior de manzana. Las unidades de planta baja acceden directamente desde el exterior y cuentan con pequeños jardines privados. Las restantes se organizan mediante circulación interior, lo que aproxima estas piezas a una tipología más convencional de apartamento urbano. Cada unidad incorpora balcones o expansiones equivalentes, además de almacenamiento complementario y un local técnico propio. La concentración vertical de ductos, ventilación, servicios e instalaciones ordena la planta y mejora la eficiencia constructiva y normativa del conjunto.
La materialidad del proyecto parte de una estructura de CLT compartida por los tres edificios. A partir de este sistema constructivo común, el bloque A, sobre el frente urbano, construye una presencia más ligada al ladrillo mediante un revestimiento parcial en cerámicos y paneles metálicos, mientras que el resto de los edificios y volúmenes apoyados sobre el pasaje se expresan a través de revestimientos de madera.Esta decisión no solo responde a criterios de sostenibilidad, sino también a una lectura histórica del lugar. La construcción en madera remite al carácter originalmente abierto, verde y menos mineral del antiguo Kampveld, mientras que el tratamiento más sólido hacia la calle mantiene continuidad con la arquitectura existente.
Hof van Renaud – Nieuwbouw completa así la fase final de una operación urbana mayor y consolida una nueva pieza de vivienda colectiva en el centro de Delft. Su aporte no radica solo en sumar unidades residenciales, sino en reordenar un interior de manzana histórico, activar una nueva conexión entre Noordeinde y Wateringsevest, y traducir la memoria del barrio en una forma contemporánea de habitar.
Al mismo tiempo, la propuesta busca dar respuesta a grupos que suelen encontrar dificultades para acceder a tipologías adecuadas en el centro de la ciudad, como personas mayores, estudiantes, recién graduados y formas de convivencia compartida. Esa apertura programática introduce un mix social e intergeneracional que enriquece la vida comunitaria del conjunto y refuerza su vocación inclusiva. El proyecto densifica, pero también abre. Completa, pero también deja pasar. En esa combinación entre integración urbana, diversidad residencial y continuidad histórica reside su valor arquitectónico.